Escrito por Shuli Lo
Traducido y adaptado al español por Gabriela Barzallo
Editado por M. Carolina Saheli
El 27 de abril de 2025, Tzu Chi organizó una clínica médica gratuita para atender a la comunidad local en el Centro de Salud Tzu Chi en Wilmington, California. A diferencia de los eventos anteriores en la zona, esta jornada no solo brindó educación básica sobre salud, sino que también ofreció diagnósticos y tratamientos médicos completos para apoyar a quienes más lo necesitan.
Los servicios ofrecidos incluyeron medicina interna, odontología, optometría, exámenes del cuero cabelludo y cortes de cabello gratuitos. La jornada fue organizada por médicos y voluntarios de la Asociación Médica Internacional de Tzu Chi (TIMA), con el valioso respaldo de miembros de la Asociación Universitaria Tzu Chi de las universidades de California en Irvine y San Diego.
Voluntarios que unen esfuerzos
Para muchos residentes que enfrentan barreras de acceso al seguro médico o con cobertura limitada, el acceso a atención dental y visual puede ser inalcanzable. Por eso, esta clínica ofreció un alivio oportuno y esencial.
“También apoyamos a adultos mayores y personas con necesidades especiales mediante distribuciones mensuales. Esta vez, quisimos aliviar sus preocupaciones médicas”, compartió emocionada la voluntaria local Sandia Chang. “Cada mes recibimos entre 10 y 20 alcancías de bambú de vuelta en las distribuciones. Aunque sus ingresos son limitados, los residentes aún eligen retribuir. Es un gesto profundamente conmovedor.”


“También esperamos que esta jornada nos permita fortalecer nuestro equipo de voluntariado”, agregó Sandia Chang. El Centro de Servicio de Tzu Chi en Torrance, ubicado en el 1355 Broad Ave, Wilmington, CA, planea organizar clínicas gratuitas de forma regular cada abril y noviembre para seguir cuidando a la comunidad.
“Con estas clínicas recurrentes, buscamos también motivar a más residentes a unirse como voluntarios y ayudar a revitalizar el vecindario”, continuó.
Chang también destacó su agradecimiento por la creciente diversidad de voluntarios en Tzu Chi: “Antes, nuestra oficina estaba formada principalmente por voluntarios chinos, pero cada vez más personas hispanas se están sumando. Es como una perla brillante — todos unidos para ayudar a personas de distintos orígenes a expandir el espíritu de Tzu Chi.”
Esperamos concretar la visión de voluntarios locales ayudando a sus propios vecinos, para que esta comunidad pueda fortalecerse desde adentro.
Sandia Chang
Voluntaria de Tzu Chi
Mejorando la eficiencia en el área dental
El equipo dental estuvo liderado por el Dr. Jack Chiang, dentista miembro de TIMA, quien coordinó a cinco odontólogos bajo un sistema claro y eficiente. Se encargó de las radiografías y evaluaciones antes de derivar a los pacientes con los demás profesionales para su tratamiento, lo que redujo los tiempos de espera, aumentó la eficiencia y garantizó una atención continua y organizada.
“La mayoría de los pacientes necesitaban limpiezas, empastes o extracciones”, explicó el Dr. Chiang. “Muchos no tienen seguro dental ni conocimientos básicos sobre higiene oral, por lo que suelen buscar atención solo cuando el dolor es insoportable. Y cuando por fin acuden al dentista, el problema ya requiere tratamientos más complejos.”
El Dr. Chiang destacó además el valor educativo de la clínica: “Esperamos que, con jornadas como esta, los residentes empiecen a tener mayor conciencia sobre su salud bucal, aprendan a cuidar sus dientes y a prevenir enfermedades.”
Queremos que los pacientes no solo se vayan sin dolor, sino también con una mentalidad más proactiva hacia su salud.
Dr. Jack Chiang
Dentista
Asociación Médica Internacional de Tzu Chi
Ayudar es una vocación de vida
Elba Antonio ha sido voluntaria durante muchos años en el área dental del Centro de Salud Tzu Chi en Wilmington. Cuando la clínica suspendió sus servicios durante la pandemia de COVID-19, tuvo que detener su labor, pero su compromiso con la comunidad permaneció intacto. Por eso, al enterarse de la reanudación de las clínicas gratuitas, regresó sin dudarlo.
“Tzu Chi es una organización maravillosa”, dijo Antonio. “Fui voluntaria aquí durante nueve años antes de la pandemia y realmente disfruto ayudar. Las personas en este vecindario necesitan mucha atención dental, y estaré presente siempre que me necesiten.”
Estas clínicas duran solo un día, pero para mí ayudar es algo necesario. Amo mi profesión.
Elba Antonio
Voluntaria de Tzu Chi
La Asociación Universitaria de Tzu Chi aporta nueva energía



La Clínica Móvil de Visión de Tzu Chi también participó en el evento, ofreciendo exámenes visuales y adaptación de lentes. Miembros Universitarios de Tzu Chi USA como Daniel Bingham asistieron en el registro y guiaron a los pacientes durante todo el proceso de atención. “También estoy ayudando con la salida de los pacientes,” comentó Bingham. “Ha sido una buena experiencia ver a las personas y ayudarlas a conseguir los lentes que necesitan.”
Los voluntarios universitarios desempeñaron un papel fundamental, gestionando el flujo de personas, apoyo administrativo y reforzando la eficiencia general de la clínica. Su presencia también trajo una energía renovadora al evento, reflejando el compromiso de la nueva generación con el bienestar social.
Sabores vegetarianos que se disfrutan
Cerca de 100 residentes y voluntarios participaron en la jornada, generando un ambiente cálido y lleno de vida. Terry Chien, voluntaria del equipo de cocina de Tzu Chi, alimentó corazones y estómagos con sabrosos platos vegetarianos.
Durante el día, Chien trabaja en la cocina de una prisión, por lo que preparar alimentos forma parte de su vocación. Esta vez, como voluntaria, cocinó unos deliciosos fideos vegetarianos y un reconfortante guiso a base de plantas. Incluso improvisó un platillo adicional para asegurarse de que todos pudieran disfrutar.
“Es un honor servir hoy como voluntaria de cocina para Tzu Chi”, dijo sonriendo. “Cociné para casi 100 personas, y ver a tantos voluntarios apoyando esta jornada me llenó de alegría. Me emocionó verlos disfrutar la comida.
Ayuda a más personas
La clínica no solo atendió a los residentes locales, sino que también ofreció cuidado y calidez a los voluntarios. Maria Lopor, voluntaria desde hace muchos años en Wilmington, llegó esta vez como paciente debido a un dolor persistente en la rodilla. En la clínica, fue atendida por el doctor Jungyuang Chi, especialista en medicina tradicional china.
“Soy voluntaria aquí, y hoy vine como paciente porque el dolor era insoportable”, compartió Lopor. “Pero el doctor fue muy paciente. Me masajeó la rodilla y también otras zonas donde suelo acumular tensión. Me siento mucho mejor.”
Conmovida, añadió: “Vengo aquí a ayudar a otros, y al mismo tiempo, ellos me ayudan a mí. Eso me ha hecho una persona más compasiva. Estoy dispuesta a hacer aún más en todo lo que pueda.”
Tzu Chi me ha ayudado, y yo quiero seguir ayudando a más personas.
Maria Lopor
Voluntaria de Tzu Chi
La clínica no solo brindó atención médica oportuna, sino que sembró esperanza en el corazón de la comunidad a través de la dedicación silenciosa y la fuerza colectiva de la compasión. Juntos, podemos llegar aún más lejos.